PARAJE NATURAL DESEMBOCADURA DEL GUADALHORCE

El Paraje Natural Desembocadura del Guadalhorce, situado al oeste de la ciudad de Málaga y entre los dos brazos del río Guadalhorce, está formado por un complejo de lagunas de origen antrópico (graveras) que ocupan lo que fuera, hasta los años 60 del siglo XX, tierra de cultivo junto a una albufera. Estas lagunas se asientan en lo que fue una enorme marisma, donde el mar y el río confluían originando extensos terrenos pantanosos. En la actualidad, esta zona húmeda inscrita en el Inventario de Humedales de Andalucía, está formada por hasta cinco cubetas de aguas permanentes, de las cuales la de mayor extensión y profundidad es la denominada Laguna Grande.

desembocadura del guadalhorce

Este espacio tiene un alto valor ornitológico, pues es punto de escala y descanso para las aves migratorias costeras, con seguridad el más importante a nivel provincial.

La vegetación de la Desembocadura del Guadalhorce se asocia a diferentes ambientes, donde la presencia del agua y la sal son relevantes en su disposición y riqueza. Las zonas alcanzadas por las mareas se encuentran pobladas de almajos y castañuelas, plantas adaptadas a suelos de alta salinidad. En los bosques de ribera predominan los tarajales, carrizales y juncales salpicados por álamos dispersos.

Entre las aves que se pueden encontrar a lo largo del año están morito, flamenco, espátula, cigüeña negra, gaviota de Audouin y pagaza piquirroja; además de otras más comunes como anátidas, de entre las que destaca la malvasía cabeciblanca, charranes, fochas y garcillas, cuyas blancas colonias destacan entre los tarajes. También es interesante la presencia de otras aves que empiezan a cerrar el ciclo de cría en el humedal, como el chorlitejo patinegro.

Los mamíferos también tienen una buena representación, como ponen de manifiesto conejos, zorros o nutrias; así como reptiles, siendo el más importante de ellos el camaleón; y peces -lisas y anguilas-.

El Paraje Natural Desembocadura del Guadalhorce no sólo tiene relevancia como lugar de descanso y protección de las aves, también constituye un pequeño oasis verde junto a la ciudad de Málaga que permite completar el ciclo reproductivo de muchas especies que no disponen, en las inmediaciones, de lugares apropiados para criar; uno de los ejemplos más interesantes es el del chorlitejo patinegro, pues gracias a las tareas de protección del hábitat que se vienen desarrollando en este espacio natural protegido consigue encontrar una pequeña reserva en la arenas de la playa, en la que traer al mundo nuevos polluelos.

En definitiva, se trata de una zona húmeda que dispone, como valor añadido, de elementos propios de los ecosistemas costero y fluvial en un pequeño espacio de terreno, de forma que podemos hablar de un enclave relevante para la fauna silvestre.

Fuentes: www.andalucia.org