DISFRUTAR DE LA NATURALEZA MEJORA EL ESTADO DE ÁNIMO

El contacto con el entorno natural se ha convertido, en los últimos años, en una forma de escapar de la asfixiante vida urbana. Cada vez más personas sienten la necesidad de rodearse de naturaleza para salir de la monotonía del día a día y también para tranquilizar la mente y olvidarse del estrés. Pero la naturaleza no sólo ofrece beneficios psíquicos sino que también puede tener repercusiones positivas a nivel físico, aminorar algunas dolencias y hasta incluso prevenir ciertas patologías.

Pasar un día en el bosque, las montañas, un lago o la playa mejora el estado de ánimo, reduce el estrés y las preocupaciones, calma la agresividad, reduce el enojo y promueve un sentimiento de alegría general. Además, el contacto con la naturaleza fortalece el sistema inmunológico.

Así lo afirma un grupo de científicos del Laboratorio de Paisaje y Salud de la Universidad de Illinois, Estados Unidos, dirigido por Frances Ming Kuo. “Un paseo por el parque es más que una buena manera de pasar la tarde. Es un componente esencial para una buena salud”, afirma la investigadora.

El grupo, que también incluye a William Sullivan y Andrea Faber Taylor, estudió durante una década el efecto de los espacios verdes en los seres humanos. Entre sus conclusiones se destacan que en las zonas donde hay espacios verdes, la gente es más generosa y sociable. Además se construyen vínculos importantes de vecindad, un mayor sentido de comunidad, más confianza entre los vecinos y mayor voluntad de ayudar a los demás. Asímismo, quienes están en contacto con la naturaleza logran un mayor rendimiento en los estudios ya que presentan un mejor funcionamiento cognitivo y su autodisciplina se ve potenciada. También pueden controlar mejor sus impulsos.

Es prácticamente lo contrario a lo que ocurre en las zonas urbanas donde los ambientes carecen de espacios verdes. Allí los índices de violencia, de crímenes y de delitos contra la propiedad son superiores. Asimismo, en este tipo de lugares, la gente sufre más de soledad y cuenta con menor apoyo social. Quienes viven rodeados de cemento, tienden a sufrir déficit de atención y síntomas de hiperactividad. También se da entre la población de estos sitios tasas más elevadas de trastornos de ansiedad y de depresión.

BENEFICIOS DEL CONTACTO CON LA NATURALEZA

Aporta más energía. – De acuerdo con otros estudios, la presencia de la naturaleza ayuda a evitar la sensación de agotamiento sin causa física aparente que muchas personas sienten en los ambientes urbanos. “La naturaleza es combustible para el alma”, dice Richard Ryan, profesor de psicología de la Universidad de Rochester. “A menudo, cuando nos sentimos agotados recurrimos a una taza de café fuerte, pero nuestra investigación sugiere que una forma mucho mejor de obtener energía es el contacto pleno y seguido con la madre naturaleza”.

Tal vez esto explique por qué muchas personas que trabajan en oficinas y no realizan tareas que les exigen un gran esfuerzo físico concluyen agotadas su jornada laboral. La explicación es muy sencilla y realmente reveladora: en esos lugares de trabajo la gente no cuenta con ventanas para mirar el mundo exterior y, a veces, ni siquiera hay plantas en las instalaciones interiores. El problema se agrava porque no se les ocurre ir al parque a caminar cuando salen del trabajo, sino que buscan alivio a su agotamiento yendo a su casa, tirándose a la cama y viendo la televisión.

“El contacto energético con la naturaleza, respirar un aire más puro, es decirle adiós al estrés, es enseñarle nuestros hijos que la naturaleza es vida, que el árbol está vivo y ante todo es mejorar nuestras emociones en familia”, advierte la psicóloga colombiana Angélica Figueredo, especialista en Desarrollo Emocional, en un estudio referido al tema.

Mejora la concentración. – Un estudio publicado en 2008 en la revista Psychological Science, señaló que basta un breve paseo por la naturaleza para que la concentración se potencie. Se llegó a ese resultado tras hacerles un test a dos grupos de estudiantes: uno había pasado por un bosque y el otro por la ciudad. El primero obtuvo la puntuación más alta.

Reduce la ansiedad.- Investigadores de la Universidad de Essex compararon el efecto de una caminata en un parque y en un shopping y descubrieron que el 71% de los que pasearon por el parque reportó menores niveles de depresión y ansiedad. Entre los que caminaron por el centro comercial, un 50% reportó que estaba más tenso.

Levanta el ánimo.- Un estudio de la Sociedad Química Americana estudió a 1.252 personas, y constató que basta realizar cinco minutos de alguna actividad física en cualquier espacio verde para mejorar el ánimo y la autoestima en un 50% y 41%, respectivamente.

Ayuda a sanar.- Una investigación de la revista Science demostró cómo la ubicación en un entorno de naturaleza de un hospital de Oregon, en EE.UU, redujo el tiempo de recuperación (de cinco a dos días) y ayudó a que los pacientes necesitaran menos medicamentos (uno en vez de dos dosis y media) para el dolor.

Sin lugar a dudas, la naturaleza es sinónimo de vida,  el contacto con el entorno natural es capaz de recargar las pilas de cualquier persona, es una fuente de segregación de endorfinas, nos aporta bienestar físico y emocional, relaja nuestros sentidos y mejora del estado de ánimo. ¡Disfrute de la naturaleza!

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